Enfundados en un traje de submarinismo, con las gafas de bucear puestas, las
aletas en los pies y la botella de oxígeno a la espalda, estamos listos para
sumergirnos en el mundo del silencio.
Silencioso, sin duda, pero sobre todo maravilloso por la riqueza de sus
colores y de sus pobladores, algas y peces.
Varios clubs de submarinismo ofrecen cursillos de iniciación o temáticos
(naufragios, fotografía submarina, arqueología...) o la posibilidad de obtener
un diploma.
También es posible realizar cursillos de submarinismo en los lagos de
alta montaña.