Preciosísimo bien de nuestras latitudes, en una Provenza seca y bañada por el
sol, las historias de pozos, de fuentes y manantiales nos llevan al mundo de
Pagnol y su célebre Manon.
Felizmente, el Mediterráneo, por un lado, y el Durance, Ródano y sus
numerosos afluentes, por otro, sin olvidar los lagos, nos brindan refrescantes
momentos.