Dominado por una ciudadela del siglo XVI, este pequeño y pintoresco puerto de pesca, que hizo las delicias de una gran cantidad de pintores, se convirtió de pronto en una ciudad costera de moda gracias a Brigitte Bardot. En cuanto empieza el buen tiempo, el blanco de los cascos de los yates de lujo se mezcla con los ocres de las fachadas y el azul del mar, componiendo un espectáculo colorido que los veraneantes disfrutan cómodamente sentados en las terrazas de los cafés. Su animada vida nocturna y sus playas le han dado fama. Pero nada más salir del barrio del puerto, sus callecitas bordeadas de antiguas mansiones respiran la calma y el encanto de tiempos pasados.
Colette en Saint-Tropez
Agosto de 1926, con 50 años, la escritora compra una pequeña masía provenzal en Saint-Tropez, que bautiza con el nombre de "La Treille muscate". Durante doce años, Saint-Tropez será su lugar predilecto. Colette irá allí de vacaciones, pero también para reflejar la vida apacible que describe en "El nacimiento del día", "Bella vista" o "La Treille muscate".